Las Letras del Tesoro se emiten al descuento, por lo que son activos con un rendimiento
implícito, es decir, el interés se cobra por la diferencia entre
el precio de adquisición y el de reembolso. Por ejemplo, si adquirimos
una letra del tesoro por 950.000 pesetas, al cabo de un año recibiremos
un 1.000.000 de pesetas, con lo que habremos obtenido un interés del 5,26
por ciento.