La crisis y el alcalde de mi pueblo
Sí, ya lo sé. Parece un chiste que le eche la culpa de una crisis tan
global y [aparentemente] de tan lejanas causas, al alcalde de mi pueblo. Pero, lo hago.
Supongo que porque ya empezaba a tenerla cuando la Administración [local, autonómica y estatal] cerraba los ojos y miraba hacia otro lado cuando la burbuja inmobiliaria estaba en máximos. Los Ayuntamientos recalificaban a go-go y asaltaban a los promotores que, como reyezuelos Midas que se sentían, se dejaban. Mientras tanto, las Administraciones [TODAS las Administraciones] recaudaban a manos llenas. Políticos y gestores públicos se vanagloriaban de su excelente gestión. Éramos los mejores, crecíamos por encima de todos, los más saneados, los más competentes, éramos…, la leche!!! Mirábamos a
Italia por encima del hombro y ninguneábamos a Francia.
Recuerdan la expresión “aterrizaje suave“. Recuerdan aquellas engoladas llamadas a la tranquilidad porque ya se había aprendido la lección de otras burbujas y esta no explotaría, sino que se estabilizaría.
Todos miraban hacia otro lado mientras el brutal encarecimiento de la vivienda sólo perjudicaba claramente a unos: nosotros, los consumidores.
Hoy el alcalde de mi pueblo anda cariacontecido. Dice que la crisis es culpa de los americanos, de los bancos, de los bancos americanos, de… de los otros y de muy lejos. Dice que la recaudación ha bajado y no le alcanza el dinero para cubrir el presupuesto.
Así que está llenando las aceras de parquímetros y las calles de radares. Y amenaza con nuevas normativas para mejorar la “habitabilidad” y la “urbanidad” en nuestra ciudad, todas ellas con una componente común: la multa. Nada de bicicletas sobre la acera, nada de ruidos excesivos, nada de ocupación [gratuita] de la vía pública, nada de… nada.
Volvemos a pagar los mismos: los ciudadanos.
Y, mientras tanto, nuestro Gobierno ha conseguido una silla para mostrarle al mundo la receta para reorganizar el capitalismo. Como si lo estuviese viendo:
“ahora, como medida de urgencia, aumenten el número de parquímetros y radares, y díganle a los ciudadanos que es por su bien, hasta que llegue la próxima burbuja. Entonces silven y miren hacia otro lado“.
¡País!
PD.- Perdonadme el desahogo, pero me apetecía compartirlo con vosotros... Un saludo y buenas noches.